Una inglesa se liberó de su dependencia al maquillaje, algo que casi la mata

Una chica del Reino Unido sufrió una dependencia inusual durante muchos años: no podía dejar de maquillarse, porque odiaba su cara. Y sólo unos pocos meses en el hospital le ayudaron a ponerle fin a ese deseo obsesivo de maquillarse incluso a las cuatro de la madrugada. Y resultó que bajo la gruesa capa de maquillaje se escondía una cara muy dulce.

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A Amy Rob, de 24 años de edad del Reino Unido, le encantaba tanto maquillarse y pintarse las pestañas y aplicarse rubor, que esto después de un tiempo se convirtió en adicción.

Me pasaba horas maquillándome. Era una adicción real, no podía parar literalmente.

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En algún momento, Amy se dio cuenta de que aborrecía tanto ver su cara sin maquillaje, que no permitiría que otras personas la vieran si maquillaje. Por eso, si su novio llegaba a visitarla de noche, y esto sucedía a menudo, ella se acostaba a dormir maquillada. Y, por supuesto, no dormía lo suficiente.

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Por lo general, ni siquiera podía dormir porque me aterraba que el maquillaje se corriera y él me viera sin él.

Después de una noche sin dormir, se levantaba a las 4:15 de la mañana para volver a maquillarse y que su novio la volviera a ver igual a como estaba ayer por la noche.

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Me aplicaba una capa muy gruesa de base de maquillaje, pestañas postizas y me aclaraba el pelo con agua oxigenada. Me veía como una muñeca Barbie, rubia y esbelta, muy bronceada y maquillada.

Amy admite que se maquillaba desde los 13 años. En aquella época tenía problemas serios con la piel, que eran difíciles de mejorar, porque ni las cremas, ni las pastillas hormonales le ayudaban. Ella se avergonzaba y por eso se cubría el rostro con una capa muy gruesa de maquillaje. Además, le parecía tan importante verse bronceada que pasaba en la cama de bronceado 30 minutos diarios, e incluso instaló una en su baño.

Debido a sus complejos, le comenzó una depresión, de la que la chica no pudo salir durante una buena cantidad de años. En el 2016, ella fue hospitalizada dos veces después de intentar suicidarse. Y el hecho de que Amy hubiera pasado tanto tiempo en un lugar donde no tenía tiempo para maquillarse, le ayudó a hacer frente a su dependencia al maquillaje.

"Durante todo el tiempo que estuve en el hospital sin maquillaje, algo cambio dentro de mí. Ahora no me preocupa no estar maquillada. Yo pensé: "¿Por qué debería maquillarme para que me aprecien?" Todo lo que quiero es ser yo misma. Recuerdo que era una rubia con cara de color naranja y me horroriza la idea."

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De hecho, la chica no se ha negado por completo al maquillaje, ella sigue usando base y se pinta las pestañas y las cejas. Pero su imagen se ve más natural. Amy admite que se siente mucho más cómoda.

Cuanto más ando sin maquillaje, más me gusta mi cuerpo.

Incluso la madre de la niña confiesa que su hija se ve más feliz que antes. Además, ahora su corazón está libre, y ella está buscando una pareja que valore y estime su belleza natural.

Fuente: mirror

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