Esta madre cayó en coma después de dar a luz a su hija. Los doctores no sabían que hacer, pero a la enfermera se le ocurrió una idea...

Shelley y Jeremy Cowley esperaban un bebé y el embarazo fluyó sin problemas hasta el momento del parto. La pareja pensaba que Shelley daría a luz de forma natural, pero todo cambió a la velocidad de la luz.

Los médicos le informaron a Shelley que necesitaban hacerle una cesárea de urgencia, ya que habían surgido complicaciones imprevistas. Lo que más temía la joven madre era no poder despertar después de la operación. De esta manera, confundida y asustada, luego de besar a su marido se dirigió a la sala de operaciones.

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Al ver como luchaban los médicos por la vida de la madre y su hija, Jeremy comenzó a perder las esperanzas. Dio un suspiro de alivio cuando vio que su hija Rylan había nacido totalmente sana. Sin embargo, la condición de Shelley se fue deteriorando. Los coágulos que se formaron en su sangre bloquearon una arteria y Shelly entró en coma.

Los médicos hicieron todo lo que pudieron para devolverle a la vida a la madre. Desgraciadamente, ellos la perdieron...

Rylan fue ingresada a una incubadora para recién nacidos que se encontraba a una distancia de varios pisos de sus padres. ¡Y de pronto a una enfermera se le ocurrió una idea genial!

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Recordó que el contacto "piel a piel" tiene un fuerte impacto en los recién nacidos débiles. Así que, ¿por qué no tratar de aplicar esta técnica para ayudar a la madre? A pesar de que Shelley casi no daba señales de vida, la enfermera fue por la pequeña Rylan.

En cuanto puso a Rylan en el pecho de Shelley, la niña se quedó dormida. La enfermera tuvo que despertar a la pequeña porque de lo contrario, el instinto maternal de Shelley no hubiera despertado...

Tuvieron que hacerle cosquillas, tocarle un poco su delicada piel y 10 minutos después se oyó el llanto del bebé en la clínica.

¡En cuanto la bebé lloró, los indicadores de Shelley comenzaron a elevarse! Estaba claro que ella sobreviviría por su hija...

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Fue un momento invaluable no sólo para su familia, sino para todo el personal del hospital. A Shelley le tomó cerca de una semana recuperar la consciencia por completo. Cuando su madre abrió los ojos, Rylan se encontraba pacíficamente sobre su pecho.

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Entre una madre y sus hijos existe una conexión especial. ¡Y Shelley lo ha experimentado en carne propia!

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Ahora la mamá y la pequeña no se separan ni un segundo. Shelley tiene muchos deseos de compartir su historia con su amada hija cuando ella crezca un poco más.

Fuente: healtheternally

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