Un doctor exhibió bebés prematuros como espectáculo. Su justificación sorprendió a todos...

Es normal que nos preguntemos, ¿cómo puede una persona, que es incluso un bebé, exponerse en una incubadora para que todos la vean? Sí, y además que esta exposición sea pagada. A primera vista, podrías pensar que el pediatra es un loco o un verdadero monstruo. Pero, de hecho, es todo lo contrario. Este hombre llamado Martin Koni salvó de la muerte a un centenar de bebés prematuros.

Su "atracción" bajo el letrero "Everyone loves Children" trabajó durante cuarenta años (desde 1903 a 1943) en Nueva York. Los visitantes fueron recibidos por enfermeras limpiamente vestidas. La entrada costaba 25 centavos. Debajo de los cajones de cristal yacían los pequeños. Tenían calefacción a partir de unas calderas especiales conectadas a las cajas.

1-176

A través de un tubo separado, los niños recibían aire, que pasaba a través de los filtros. Entonces los niños respiraban aire fresco. El pediatra contrató a madres jóvenes que pudieran alimentar a los bebés prematuros. Se aseguró de que sus subordinados no fueran adictos a malos hábitos. Si fumaba, no era aceptada. Para las madres, contrató a un cocinero que las alimentaba con alimentos saludables.

2-167

Todo el dinero ganado en la atracción se destinaba exclusivamente a las necesidades de los bebés. Todas las condiciones fueron creadas para que el niño se desarrolle saludablemente.

Cabe señalar que a principios del siglo 20, la medicina solo estaba evolucionando. Y simplemente era casi imposible salvar a un niño que nació antes de tiempo. No había incubadoras para su mantenimiento y recuperación.

3-161

La tasa de supervivencia de los bebés de este pediatra tenía un 85% de posibilidades de sobrevivencia. Antes de su invención, solo el 15% de los bebés prematuros sobrevivían. Con el tiempo, casi todas las maternidades locales comenzaron a enviar a los bebés prematuros al Dr. Koni. Durante aproximadamente cuarenta años, seis mil y medio niños pasaron por la incubadora del doctor Koni.

4-139

Uno de los afortunados que sobrevivió fue Bette Allen. Ahora ella tiene 78 años. Todavía le gusta mirar sus fotos infantiles tomadas en la incubadora.En 1950, el doctor murió. Muchas personas a quien salvó, llegaron a su funeral.

5-117

Entre ellos estaba Bett, de nueve años. En este momento, las incubadoras para bebés prematuros ya habían aparecido en todos los hospitales y la necesidad de atracción había desaparecido. Pero Bette, durante toda su vida, le fue muy agradecida al doctor, a quien sus colegas llamaron charlatán por un tiempo.

6-73

Por cierto, la idea de tales incubadoras le perteneció al médico francés Alexander Lyon, quien las creó en 1891.

Fuente: NTD

Comentarios