En Australia han creado una máquina para una muerte indolora

En Australia los científicos han creado una cápsula que ayuda a las personas con enfermedades terminales a morir sin dolor. El dispositivo funciona con nitrógeno líquido y duerme "para siempre" a la persona en cuestión de minutos.

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La cápsula Sarco para la eutanasia | Foto: exitinternational.net

El partidario de la eutanasia y médico certificado australiano Philip Nitschke, en colaboración con el ingeniero holandés Alexander Bannikov, inventaron un nuevo dispositivo que facilita evitar el sufrimiento a los que padecen de alguna enfermedad terminal.

De acuerdo con la publicación de Alternet, el dispositivo llamado Sarco se trata de una cápsula del tamaño de una persona de estatura media. Esta ayuda a que el paciente acabe con su existencia de forma segura.

El principio del funcionamiento de la "máquina mortal" es muy simple. Las personas que desean morir son colocadas en el aparato bajo un código de cuatro dígitos y en la cápsula comienza a administrarse nitrógeno líquido, disminuyendo el nivel de oxígeno en la cámara hasta llegar a un 5%, que viene a ser el porcentaje crítico. Después de unos minutos el paciente pierde la conciencia y muere por falta de oxígeno.

Durante cinco minutos el paciente tiene la posibilidad de presionar un botón especial para cancelar el procedimiento. En caso de presionarlo, se abrirá una ventana en la cápsula para que entre aire fresco y no se deje morir a la persona.

Es de destacar que la máquina se haya creado en una impresora de 3D, y que pueda ser impresa y armada en cualquier parte del mundo. Los inventores han prometido que los diseños para construir un Sarco se publicarán en línea de forma gratuita.

"Sarco no utiliza ninguna sustancia prohibida, es humanitario y ayuda a los pacientes en enfermedad terminal a tener una muerte indolora cuando estén listos para ello", - cita el inventor a la edición británica Daily Mail.

Además el paciente puede ser enterrado en la cápsula si lo desea. O también se la puede dejar a otra persona.

Vale la pena señalar que Nitschke es un partidario de la muerte voluntaria, por lo que ha recibido el apodo de "Doctor Muerte". Fundó una organización internacional llamada Exit, que está luchando por la legalización de la eutanasia. Nitschke defiende el derecho de cualquier persona a morir, no solo en el caso de enfermedad terminal.

Nitschke dice que no anima a nadie al suicidio, solo piensa que es humanitario facilitarlo cuando alguien ya lo ha decidido.

Según él, siempre habrá suicidas, por eso cree que darles la oportunidad de dejar este mundo sin sufrimiento suena más humano, que los casos cuando, por ejemplo, las personas se lanzan bajo los trenes o automóviles).

Irónicamente, el Dr. Nitschke dice que casi no recibe amenazas. Durante los últimos 20 años solo se ha visto amenazado por los fundamentalistas o comerciantes ilegales de químicos para la eutanasia, a quienes describió en su libro.

Los mencionados venden "píldoras de suicidio falsas" por € 700 la unidad, a través  de sitios cuestionables, y sus clientes generalmente no se atreven a reportar el fraude, a fin de no dar a conocer sus intenciones.

Él se inspiró a crear este tipo de cápsulas por la inaccesibilidad a la eutanasia en muchos países y la demanda del servicio entre los ancianos.

A los extranjeros por ahora solo se les puede realizar la eutanasia en Suiza. Ahí hay más de 50 clínicas donde se puede dejar este mundo bajo la supervisión de los médicos. Los precios de este servicio comienzan a partir de los tres mil dólares.

En este país de Europa los médicos ayudan a los que desean irse de este mundo desde el año 1942, por eso todo está sutilmente elaborado. los pacientes son revisados por los médicos y los abogados estudian todos los documentos. Después de esto la persona firma un contrato en el que confirma su deseo y recibe una dosis letal de la droga requerida.

La eutanasia también está permitida en seis estados de Estados Unidos, en Luxemburgo y en Colombia, pero es aplicable sólo a nivel local. En Alemania, Suecia, India, Japón, Israel, Canadá, en algunos casos permiten la renuncia a la reanimación o la falta de castigo por la eutanasia.

En Francia llevan a cabo la denominada sedación terminal, que se trata de la inmersión en un sueño médico hasta la muerte natural.

Fuente: dailymail

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