¡Este perro llevó durante un año un pedazo de tubo en el cuello!

Este perro con un trozo de tubería, fue visto por los transeúntes de la ciudad de Kirovo-Chepetsk, Rusia, durante aproximadamente un año. Los defensores de animales locales intentaron en repetidas ocasiones atrapar al perro para quitarle el terrible "collar", pero no tuvieron éxito. Solo lograron asustar más al perro. Eventualmente, el perro comenzó a alejarse de la gente y a evitar todo contacto. Lo único a lo que el perrito accedía era recibir la comida que la gente le dejaba en cierto lugar.

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Un día una mujer llamada Irina Uzlova pudo apaciguar un poco al perro y lo fotografió. Irina publicó las fotografías en una de las redes sociales pidiendo ayuda o al menos un consejo para salvar al animal.

Recibió muchas respuestas. Pero solo una le pareció correcta a los defensores de los animales. El habitante de Vologda, George Sokolov, se enteró del perro por medio de sus amigos y ofreció sus servicios. En los días de navidad, mientras tomaba un merecido descanso del trabajo, fue a Chepetsk. Sokolov pidió que no alimentaran al perro por un día para que fuera más fácil atraparlo.

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Inicialmente se había previsto extender los trabajos de rescate varios días. Pero George logró hacerlo en un par de horas. Pudo atrapar al perro con la ayuda de alimento y una red especial que colocaron sobre la comida. Tan pronto como el perro decidió comer, Sokolov le dejó caer la red. Después de inyectarle un tranquilizador, le quitó el pedazo de tubo al perro y lo envió a una clínica veterinaria.

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Fue entonces cuando el perro se dio cuenta de que las personas no querían hacerle daño. El perro se volvió mucho más amigable. Ahora se acerca voluntariamente a la gente y se deja acariciar.

El perro mestizo resultó ser hembra. Se llama Shanelka y ahora está en un refugio. Los empleados ya le están buscando nuevos dueños. Esperan que haya personas que no sean indiferentes y que le ofrezcan un hogar donde encontrará amor y cuidado.

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Su salvador trabaja como profesor. Disfruta de los viajes y ama a los perros. Dice que nunca estudió veterinaria. Todo lo que sabe es por experiencia. Ahora se ha convertido en un profesional en la comunicación con animales complicados.

George se sorprende de que el perro haya vivido tanto tiempo con ese "adorno". El animal pudo haber muerto en cualquier momento. Está claro que alguien le puso este pedazo de tubo a propósito.

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